miércoles, 27 de agosto de 2008

SUMMERTIME


Queda poco para que llegue septiembre y volvamos a la rutina de ir a la oficina y vivir en el sistema de lunes a viernes. Los días cada vez son más cortos y antes de que nos demos cuenta estaremos comiendo polvorones y peladillas otra vez. Mientras tanto, disfrutamos del sol, de los días largos y llenos de luz, del calorcito y del calorasso los pocos días que nos quedan.

El verano ha pasado entre idas y venidas a Sevilla, salidas con los amigos, jornadas piscineras en Ojalá o aqui, alguna escapada Fuengiroleña y muchos buenos ratos olímpicos.

Estos meses siempre traen cosas buenas porque son meses de diversión, de esparcimiento, de relax y de buen rollito. No obstante, siempre hay alguna cosa que te ensombrece la felicidad: amigos que sufren por la pérdida de un ser querido, amigos que enferman sin remedio, amigos que te defraudan, amigos que te traicionan...

Afortunadamente, son más las cosas buenas que nos han pasado este verano. Sólo el hecho de que haya sido el primero de Lola ya lo compensa todo. Verla estrenar flotador, o bañarse por primera vez en el mar muerta de risa con las olas. Ver su cara al probar la primera papilla de frutas y ver hasta dónde es capaz de espurrearla si no le gusta... Tantos momentos mágicos que no le queda a una más remedio que ser feliz.

El lunes estaremos de vuelta en Sevilla, estrenando guardería y nueva etapa de "madre a tiempo completo con padre en la distancia". Da un poco de vértigo, pero espero poder echármelo a la espalda como hago con todo en esta vida. Lo bueno y lo malo.

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