
Solamente puedo decir... GRACIAS POR VENIR!
En serio, chicas, este fin de semana me habéis hecho muy, muy feliz. No creo que me olvide jamás de los jamases.
Veros a todas juntas y en tan buena armonía, rajando por los codos y con tantas ganas de pasarlo bien y de hacerme feliz... me emociona de nuevo sólo al escribirlo y hace que se me pongan los ojos como a Candy, Candy!
Paso a reseñar la despedida para que así las lagrimitas no afloren y demos carnaza a los que esperan ansiosos el informe de la "Operación Omeya" (que no Malaya).
El sábado un taxi me recogió a las 11 de la mañana en mi casa, con Raquel dentro, y tomó rumbo a Santa Justa. Alli fueron apareciendo todas las Gremlims con sus trolleys y sus ganas de cachondeo: Mi hermana Maite, Conso, Eva Tavares y Maite Daza (con sus niños y sus maridos que se quedaban de Rodríguez apostando fuertemente por salir elegidos como EL PADRE DEL MES), Mariló (con su mini bombo de 6 meses), Pilar, Rosa...Hasta Isa Zapata, que no podía venir por las oposiciones, vino a despedirnos y a mirarnos con carita de
"Qué envidia me dáis guarronas!"...
El trayecto a Córdoba lo pasamos en la cafetería cotorreando y poniendo en común los orígenes de mi amistad con cada una de ellas para que se fueran ubicando.
En el TRYP LOS GALLOS nos estaba esperando la comitiva de Madrid compuesta por mi hermana Belén, la organizanta de todo (Gracias, reina, te has ganado el cielo!), Anabel, Eva Moreno y Laura, así como el lobby gaditano formado por Esther, Vicky y Begoña.
Después de colonizar la planta tercera del hotel por parejas, nos echamos a las calles con el planning del día absolutamente organizado: Cervecitas en Las Tendillas (aqui ya me vistieron de mamarracha, pero eso sí, muy conjuntada: Banda craneal estampado pucci, collar de cuentas rosa chicle, pulsera de rayas turquesa y blanca, pendientes de gitana turquesa - los más aparatosos del mundo - y abanico turquesa. Que se viera que la casadera era yo a dos kilómetros, vamos!). En Las Tendillas coincidimos con una manifestación-juerga de un grupo de hippies contra el G8 y el cambio climático y no sé cuantas cosas más, pero en pro de la litrona, las rastas y la mugre y alli nos bailamos una batukada la mar de marchosa con los pelusos. Después más cervecitas en la Corredera (qué borde la camarera!) y derechitas a comer, al ladito de la Mezquita, en el patio divino del restaurante Bandolero, previo paso por la bodeguita del lugar para degustar una manzanilla invitación de la casa.
La mesa daba gloria de verla. Yo las miraba a todas, una a una, y mi sonrisa se iba haciendo más y más grande. Qué de shoshetes dispares juntos! Antes de lanzarnos a los rabos de toro y los salmorejos, hice una breve presentación de todas ellas con una reseña de nuestros años de amistad para que así todas se ubicaran y tuvieran temita en común. En ese momento me dí cuenta de la suerte que tengo no sólo de tenerlas a todas, sino de conservar a algunas de ellas después de tantos años y de haber sido capaz de ganarme a las nuevas adquisiones (Vicky y Esther, compañeras de OC de Astilleros).
A los postres me hicieron un regalazo estupendo: un conjunto megasexy de La Perla que
quita como to er sentío y que OC no conocerá hasta que estemos en Bankog porque alguna baza me tengo que guardar para entonces.
Con cuarto y mitad de rabo de toro en el cuerpo y cantidades industriales de cerveza, tinto y demás regalos de la casa, nos encaminamos a los Baños Árabes que hay cerca de la Mezquita. No sé cómo no nos echaron, punto 1, porque éramos un congreso de gallinas cluecas y aquello se presupone remanso de paz y tranquilidad... y, punto 2, no sé cómo sólo una salió con la digestión cortada (pobre Pilar que aún sigue con el yugú blanco y en estado potoso) porque tanto meneo de agua helada, agua hirviendo y chapoteo vario no fue ni normal. Eso sí, salimos como unas sedas. Hipotensas perdidas y con unas ganas de pasar a posición horizontal...
En ese punto mis niñas de astilleros se retiraron a sus aposentos gaditanos y nos dejaron al resto camino del hotel para continuar con el programa de festejos.
Las demás, después de una ducha y cierto descanso, salimos de tapitas y terminamos en el bar con los mejores caracoles de Córdoba, pero también con el empleado más impresentable de la provincia. Porque nos cogió de buenas que si no... le formamos chica al muy güevón. Como íbamos de buen rollo, su incompetencia sólo nos sirvió para seguir aumentando el anecdotario y las risas.
De alli al Vial a tomar copas. Aqui ya había algunas a las que la carita se le iba transfigurando de sueño: mi Belén que no había dormido nada la noche anterior y mi Anabel que no me sale mucho y la noche la confunde horrores.
No obstante las demás continuamos con la marcha y terminamos bailando en un sitio de cuyo nombre no logro acordarme. Alli nos entraron una suerte de buitres de Jaén que decían que venían
"con prisa pero no babosa", que salieron espantados en cuanto la Roter se volvió y los fulminó con un
"No tengo ninguna intención de conocer a nadie esta noche". Yo no los vi irse, más me inclino a pensar que se autodestruyeron al segundo de oir esas palabras salir de la boca de mi Conso. A continuación nos entraron unos puretas que venían de despedida de solteros desde Madrid. Por confraternizar me quisieron presentar al que se casaba (Manuel), pero no le di ni media bolilla. Lo despaché con un
"Encantada de conocerte. Adios".
Algunos hombres no entienden que las mujeres podemos salir en grupo, a reirnos y a bailar y que no necesitamos nada más. Que incluso el tiempo que una pierde en despachar tios la incomoda. Primero porque te sientes mal de despacharlos y segundo porque te impide estar relajada bailando con tus amigas que es lo que de verdad te apetece hacer. En fin... que no sacaron nada en claro.
Después de darlo todo en el bar nos retiramos a los aposentos del TRYP. Me enteré que me querían hacer llevado a un karaoke, pero que no estaba muy ambientado. Niñas, después lo he estado pensado. Ni que a nosotras nos haga falta naide, podíamos haber ido y haberlo ambientado nosotras. Y lo que nos habríamos reido? (Bueno, como dice Pilar, para el año que viene, cuando organicemos el aniversario de la despedida. Apuntado queda)
Por la mañana, el domingo, las más valientes se fueron a hacer la visita a la Mezquita con Conso como guía. Las más cobardonas nos quedamos durmiendo y aprovechamos la habitación hasta las 12.
En el desayuno, se juntaron todas y me dieron un album que me han hecho con fotos de todas ellas conmigo, algunas con mis hermanas cuando éramos peques, otras de momentos gloriosos de nuestra amistad... comentadas con anotaciones y mensajes de cariño infinito. Ahi fue cuando ya no pude más y rompí a llorar. No tuve más que abrir la primera hoja y cuando vi lo que era empecé a llorar como una magdalena. Que una es mu sentía, leche, que ya lo he avisado.
Poco a poco se fueron marchando a lo largo de día. Las últimas que quedamos: Raquel, Begoña, Conso, Eva Tavares, Pilar y yo nos fuimos a comer a Casa Pepe de la Judería y rematamos la visita en Córdoba con una copita en una terraza antes de coger el Ave de vuelta.
Cuando aterricé en mi casa y deshice el equipaje, por fin me senté en mi sofá, con mi paquete de kleenex en una mano y mi albun en la otra y ahi di rienda suelta a todas las lágrimas de emoción, de felicidad, de agradecimiento y de cariño que había contenido todo el fin de semana.
Creo que se me da mejor escribir cuando quiero expresarle a alguien lo que siento, así que lo pondré aqui: Me habéis hecho taaaan feliz. Estoy orgullosa de tener unas amigas tan estupendas, que son capaces de dejar los problemas en casa, los maridos y ex maridos, los niños, las madres recién operadas, las que están pachuchas... para venir a hacerme feliz por dos días, con absoluta generosidad y entrega. OS QUIERO niñas. Con todo mi corazón.