
Esta entrada se iba a titular "Paul Newman que estás en los cielos", pero como mi visionaria amiga Isabel me pisó el título en su comentario a la entrada anterior, he tenido que improvisar un nuevo enfoque. Afortunadamente, no es dificil encontrar enfoques cuando una va a alabar la vida y la obra de un hombre de esta categoría.
Dejaré a un lado su guapura apabullante porque no creo que pueda decir nada de esa cara y de esos ojos que otros no hayan dicho mejor y antes que yo. No redundaré en su grandeza como actor porque sus personajes forman parte de nuestras vidas y sólo hay que rescatar cualquiera de sus películas para verle en todo su esplendor. Obviaré el tema de las salsas, aunque siempre me hizo gracia que la expresión "Estás de toma pan y moja" fuera llevada a la práctica de una manera tan literal. Pasaré de puntillas por su compromiso con las causas justas y su integridad como personaje público...
Todo ello para detenerme en su amor por Joanne Woodward. Es un tópico decir que los matrimonios en Hollywood no duran y si es entre actores mucho menos. Pero ellos son la excepción que confirma la regla: Dos bellezones que se encontraron en la flor de la vida y la han recorrido de la mano hasta el último día. Tan guapos entonces, tan viejecitos ahora, pero siempre juntos. ¿Cómo se hará eso?

