
El pasado día 7 cumplimos años mi santo y yo y, como suele ocurrirnos, tuvimos que esperar un poco para celebrarlo. En esos días la gente está tan hasta arriba de turrón, polvorones y demás manjares navideños que hablar de juntarnos para comer da hasta su poquito de fatiga...
Eso sí, tras 10 días de dieta depurativa, el sábado 17 nos enfrentamos a la pringue con ilusión renovada. Como ya nadie se acordaba del rosco de reyes, pudimos disfrutar de la morcilla, el choricito y la chistorra como la ocasión merecía.
Tuvimos la suerte de disfrutar, además, de un día de cielo azul y sol radiante que parecía diseñado ex profeso y que aún nos dió más ganas de beber, comer y reirnos. Qué bien lo pasamos!
Jesús y Cristina trajeron dos magníficas tortillas de patatas, Vicky y José Luis chicharrones chiclaneros y muchos helados, Isa y Rafa unos pasteles y una tarta divina sobre la que depositar semejante ordinariez de años cumplidos, mi madre hizo una bandeja de ensaladilla que quitaba el sentío, en fin... que no faltó de ná. Sólo algunos amigos a los que echamos de menos.
Da gusto cumplir años así, rodeado de gente que te quiere, riéndote y disfrutando de esta gran familia que formamos. Ojalá nos veáis cumplir muchos años más.
Agradecida y emocionada, sólo puedo decir... gracias por venir!