
La semana pasada, nuestra Isa fue la encargada de dar la última clase de Derecho en la Fábrica de Tabacos y así de "metía en su papel" la sacaron en EL PAÍS del sábado. Menudo honor. Y no me refiero a salir en El País, que también, sino al hecho simbólico de ser la que echa el cierre a las clases en ese edificio histórico.
Cuando vuelvan de las vacaciones de Navidad, los alumnos estrenaran las flamantes nuevas instalaciones en la antigua pirotecnia. Pero este traslado no es un traslado cualquiera. No es una mudanza más.
Y no lo es porque la sede del Prado no sólo ha sido la cuna de muchos de nuestros políticos de más peso, sino la casa de nuestro R. Zafra. Por eso la está viviendo en sus carnes con la intensidad y la entrega que le caracterizan. No muda su lugar de trabajo. Muda su casa, su vida, sus recuerdos. Aquellos pasillos, aquellas aulas y aquellos despachos encierran para él muchas más vivencias que cualquier casa que haya habitado o cualquier otro lugar que pueda considerar suyo.
La Fábrica de Tabacos es más Rafa que el propio Rafa y ya sabemos que nuestro Rafa otra cosa no será pero nostálgico... (parece portugués de tanta "saudade" como arrastra!) Por eso sé que la echará de menos y que andará tocao un tiempecito y que pasará por el Prado y le brillarán los ojitos... Rafa, cariño, que son muchos años ya los que nos conocemos... pero tu mira palante. Piensa que ya has hecho historia en una sede y ahora te quedan muchos años de carrera para hacerla en la otra.
Piensa que la gente por Reyes estrenará jersey o bufanda o móvil y tu vas a inaugurar una nueva sede universitaria. Ahi es ná!