
Después de ver el revuelo que se ha organizado con el pasado revisitado en “Aquellos maravillosos años”, no me resisto a la tentación de seguir con este “Hormigas Blancas” casero.
Les toca el turno a “Las Anas”, que no son ni la versión femenina de “Los Albertos” aquellos de las famosas gabardinas, ni las primas de “Los Manolos” ( “ol mai lovin, naino naino naaaaa”)...
Son dos de mis amigas del alma, las más antigüas en años de amistad y las más modernas en glamour y estilassso.
Después de pasar por un colegio de monjas, un destierro marinero de dos años en la Costa del Sol y una vuelta al redil monjil, aterricé en el Instituto Nervión en el año 88 para cursar COU. Alli conocí a Las Anas.
Inmediatamente nos unieron lazos tan fuertes como el fenómeno top model, la pasión por Clinique, la admiración por Oliverio Toscani y sus polémicas campañas para Benetton, la adicción al cine clásico de Hollywood con su Audrey y su Katherine Hepburn... Juntas vivimos el nacimiento de Naomi (Campbell), Claudia (Schiffer), Christy (Turlington), Cindy (Crawford), a las cuales llamábamos por su nombre de pila como si fueran de la familia...¡Qué tiempos!
Las tres bordamos la selectividad y gracias a las notazas que sacamos pudimos entrar en la recién estrenada Facultad de Ciencias de la Información para estudiar Publicidad. El sueño de tres niñatas locas por la imagen hecho realidad!
Alli conocimos a los manolos lombardos, los migueles romeros, los huevos duros y los letra m. Alli conocimos Tavira, las fiestas de la primavera, La bañera y el Fragata. Comenzamos las escapadas viajeras, sucumbimos a las modas imposibles de las fajas craneales, los minishorts de lentejuelas, las hombrerazas y los maquillajes imposibles...
Alli empezaron a formarse las mujeres que somos hoy y se terminó de consolidar una amistad que puede con la distancia, con el tiempo que pasemos sin saber las unas de las otras y con todo lo que la vida nos ponga por delante. Os quiero niñas.