
La vida sigue, el sol brilla y Sevilla huele a azahar. La primavera se anuncia a voces. Gloria bendita.
Ya mismo estará la Borriquita en la calle y viviremos otro Domingo de Ramos de estrenos imposibles y friki estampas propias sólo de ese gran día.
Este año me asalta una gran duda: ¿Cuántos trajes de chaqueta blancos habrán vendido esta temporada las tiendas más cañeras? ¿Seguirá siendo tendencia combinarlos con camisas de cuellos grandes y tonos pastel? ¿Le habrá dado tiempo al Chikilicuatre a crear tendencia?
Por supuesto esto no es lo único que me tiene en vilo en esta semana previa. Considerando que salgo de cuentas el miércoles santo (viviendo en San Bernardo no podía ser otro día!)la Semana Santa se presenta en sí misma como una gran incógnita para mi. No obstante, mientras la Lola no diga aqui estoy yo, espero poder apuntarme a todo, sin prisa pero sin pausa.
Nuestro Domingo de Ramos particular sigue en el aire a falta de que Rafa confirme garbanzos.(Si no los hubiera, don't panic! Plan alternativo como el año pasado. El caso es que no se nos caigan las casas encima).
Lo que sí es seguro es que,como cada año, San Benito y el Jota nos esperan el Martes Santo y nuestra querida Isabel está pendiente de que confirméis asistencia para reservar en Manolo del Toro para comer.
El miércoles no habrá San Bernardo porque Mª José objeta este año y yo estoy en monitores a las 11 de la mañana. (Menudo reestreno voy a hacer en el barrio!) Y el Jueves hay luna llena, así que a ver si con un poquito de suerte se me revolucionan las hormonas y os doy el fin de semana.
Ay qué nerviosssssssssssss... No me puedo imaginar nada mejor que dar a luz con la Esperanza de Triana y la Macarena en la calle. Si mi niña tiene el arte de nacer en Triana en pleno jueves santo eso ya es pa nota.

