
Especialmente en abril
se echa a la calle la vida.
Cicatrizan las heridas
y al corazón, como al sol,
se le alegra la mirada
y se abre paso entre las nubes.
Al paisaje se le suben
los colores a la cara.
Y apetece ir donde cubre
a nadar contra corriente.
En abril especialmente
–en Buenos Aires, octubre –.
Se ruega al señor «fulano de tal»
–dice la voz de la conciencia malherida–
que haga el favor de personarse
urgentemente en la salida.
Que el día más insospechado
y de cualquier manera,
en el lugar más imprevisto
se puede aparecer la primavera.
Especialmente en abril
la razón se indisciplina
y como una serpentina
se enmaraña por ahí.
Van buscando los rincones,
sofocadas, las parejas
Hacen planes y se dejan
llevar por las emociones.
Sin atender, imprudentes,
el consejo de Neruda:
«que las nieves son más crudas
en abril, especialmente».
Se ruega al señor «fulano de tal»
–dice la voz de la conciencia malherida–
que haga el favor de personarse
urgentemente en la salida.
Que el día más insospechado
y de cualquier manera,
en el lugar más imprevisto
se puede aparecer la primavera.
Especialmente en abril...
(JM Serrat)
No tendría ningún mérito abril si no existiera enero y no disfrutaría tanto de la primavera si no llegara para dejar atrás el crudo invierno.
Con las estaciones, como con la vida, hay que pasar frío para apreciar el calor, pero también hay que saber sacarle partido a una tarde lluviosa para que los días largos y calurosos no parezcan tan lejanos.
