
Después de éxitos como
El hombre tranquilo,
El hombre del brazo de oro,
El hombre elefante,
El hombre que pudo reinar,
El hombre que sabía demasiado o
El tercer hombre, le ha llegado el turno a
El hombre feliz.
El premiadísimo corto de nuestra querida Lucina sigue cosechando triunfos y, como no podía ser de otra manera, ha rematado la faena con una nominación a los Goya. Casi ná!
Entre cartas esféricas, viajes de Carol, reinas y anuncios de galletas, ha sacado tiempo no sólo para terminar la carrera con nota, sino para iniciar otra en el mundo de la dirección que no ha podido empezar con mejor pie. Primero nos sorprendió con
Cóctel, luego se fue a la
Las Veredas para convertirse en la sombra de la mayordoma y mientras, como no sabe estar sin ná que hacer, buscaba y buscaba a su hombre feliz por todos los rincones de Madrid.
Finalmente lo encontró en la Asociación de Amigos del Chotis bailando con su mujer, con la que lleva media vida. Con él ha contado la historia de un hombre que no tiene nada de lo que se supone que hay que tener para ser feliz y, sin embargo, lo es. (Ya podríamos aprender muchos de esa filosofía de vida y tratar de dejar de sufrir por tonterías).
Ella tiene la capacidad de hacer del hecho más nimio una gran historia. De un viaje a México un diario mucho más entretenido que el de Bridget Jones. De un eremitario camaldolense el escenario de la segunda parte de
El nombre de la rosa. De un idioma como el italiano, una lengua mágica con expresiones del tipo "tombarse par terra"... Ella es única y no lo digo sólo porque sea la única persona que conozco que saca un antifaz y se duerme en un banco público de una plaza cualquiera de Lucca a plena luz del día, sino porque sólo ella es capaz de darle una dimensión tan amplia al otro lado del espejo del País de las Maravillas.
Siempre quisimos ver a Lucina brillar con luz propia en la Gala de los Goya. Por fin ha llegado el momento de que se ponga un supermodelón y le moje las orejas a las hermanas Cruz y el resto de la caterva de mamarrachas del cine español.
Enhorabuena, reina. Este año veremos la gala con más palomitas que nunca, incluso aunque no la presente Corbacho.