lunes, 19 de mayo de 2008

CARRETERA Y MANTA


Mañana cogemos de nuevo el petate y nos vamos pa Sevilla. Ole, ole, caracoles... (Por cierto, que ya hay caracoles y tengo unas ganas de estrenar la temporada en la Alfalfa con una buena Cruzcampo fresquita y el palillo bien afilao!)

Para aquellos que aún no lo sabéis, mi santo está de baja paternal (10 semanas) y yo trabajando desde casa, así que alternamos Chiclana con Sevilla, una semanita en cada sitio. De este modo él tiene pinos y yo asfalto, que es lo que a cada uno nos gusta y así nos repartimos equitativamente.

Es pa vernos cómo vamos cada vez que plantamos el Mazda en la Autopista: los chismes de la niña, los nuestros, los ordenadores...un despliegue que da susto. Pero merece la pena. Es entrar por La Palmera y ya se me alegran las pajarillas. No es que Chiclana no me guste, que también tiene sus cosas buenas, pero es que a mi Sevilla me da la vida.

Ahora que estreno maternidad y que mi nueva vida ya requiere suficientes sacrificios, a cambio me recreo en los placeres que aún siguen a mi alcance: salir a pasear con mi marido y mi niña, quedar con los amigos para unas tapas o un café, recibir en casa a los fans de Lola... Pequeñas cosas que me hacen feliz sin más.

En Chiclana disfruto del aire libre, del sol, de mi niña, de mi marido, pero me falta todo lo demás que desde Sevilla me llama a gritos. Ea, pos pallá voyyyyyyyyyyy.

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