
Después de una Semana Santa inolvidable, el Sábado de Gloria nos trajo el mejor regalo de nuestras vidas. Nuestra hija Lola vino al mundo casi sin hacer ruido. Resolviendo rápida y eficazmente, como su madre.
Antes de decidirse a salir, aguantó toda una semana de bullas, caminatas, cornetas y tambores, Amargura y Madrugá, Campanilleros y Rocío, torrijas y pestiños... De cervecitas por aqui y tapitas por allá... De Manolo del Toro y saetas de balcón. Esta niña promete.
Su padre y yo la recibimos con lágrimas de alegría, con la emoción desbordada de meses de espera e impaciencia y con la tranquilidad de saber por fin que todo había salido perfecto. Un embarazo de libro, un parto de cine y una niña preciosa. Qué más se puede pedir?
Nuestra vida ya no volverá a ser como antes. Dormiremos menos, comeremos a deshora, andaremos como vaca sin cencerro con las tomas de los bibis y los cambios de pañales y, sobre todo, nunca más sabremos lo que es la despreocupación.
A cambio, esta niña ha abierto de par en par una habitación que hasta ahora estaba cerrada y a oscuras y la ha llenado de luz radiante. Todo lo que venga a partir de ahora merecerá la pena, sólo con que nos mire con esos ojos enormes y nos regale una sonrisa.
2 comentarios:
Pues es verdad todo lo que escribes:
- que la niña promete: todos hemos visto en directo o en las maravillosas maravillosas fotos de Miguel Angel lo preciosa que es y lo linda que va a ser.
- que la madre todo lo hace bien, joía.
- que la vida ya no volverá a ser como antes: ay, a veces desearéis que por un ratito la niña no existiera. No os sintáis culpables por ello, nos pasa a todos.
- que merecerá la pena: pues sí, claro que merece la pena. Por muchas cosas, pero sobre todo porque se aprende una forma nueva de amar: incondicional, instintiva, animal casi, que no tiene nada que ver con otras, y que nos une además con los que antes nos han amado así, y con la otra persona que ama así a las mismas personitas.
Un abrazo a los dos, PACIENCIA y alegría para disfrutarlo.
Isabel
Ella dijo, bueno po ya que está el día medio lluvioso y a lo mejor ni sale la Trinidad -o se tienen que recoger a paso de agua- po va a ser hoy. Y el Sábado de Gloria se convirtió en un sábado de gloria bendita. Y el Hospital Infanta Luisa -lugar que frecuento mucho últimamente, por cierto- se llenó de alegría y de piropos -a la madre y a la niña-, y su tío Migue la retrató desde todos los ángulos posibles (prepárate Lola, que mira como ha terminao la Bruni)y desde todos ha salío guapa. Y sus abuelos no cabían en esa habitación, y su padre le cambiaba el culillo como si eso fuera lo único que ha hecho durante los últimos diez años en los astilleros de Cádiz, y nos convidó en Triana, y las cervezas y los platos de calamares fritos volaban, jubileo en una mañana fresca y soleada, natural, ya no había pasos en la calle.
Lola, eso es lo que hay, has nacido en Sevilla en plana Semana Santa, así que bienvenida. Seguramente nos meteremos juntos entre las filas de nazarenos muchas veces (parones por la joía bolita de cera no quiero ¿eh?, buenooo...), pero tú ya fuiste valiente en las colas de este domingo de ramos, ¿te acuerdas? así que no te austes, que no pasa ná.
Pues nada, que bienvenida a esta primavera, bienvenida a esta vida, tesoro.
Tu tío Ángel
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